Todo líder tiene que entender la fábula de la rana y el escorpión. Cuenta el relato que la rana y el escorpión llegaron casi a la vez a la orilla de un río. La rana estaba a punto de tirarse al río y cruzarlo a nado. Llega el escorpión, y le dice a la rana, “Señora Rana, veo que está usted a punto de tirarse al río y cruzarlo a nado. Como soy escorpión y no sé nadar, ¿me dejaría usted subirme a su lomo, y entonces usted cruza el río a nado y me deja del otro lado? Yo se lo agradecería”. La rana miró al escorpión y dijo, “De eso, nada. Tú eres escorpión, y los escorpiones pican a las ranas y las matan. Llegaría yo a mitad de camino contigo en el lomo, y me picarías y me moriría. ¿Crees que estoy loca? De eso, nada”.
Dijo el escorpión, “Eh, alto ahí, un momento. Con tu cerebro de rana, no estás pensando. Si yo te picara a mitad de camino, claro que te ahogarías y morirías, pero yo también porque soy escorpión y no sé nadar”.
Eso sería bastante tonto, así que no pienso hacerlo. Sólo quiero cruzar al otro lado”.
La rana consideró las razones del escorpión y dijo, “Eso tiene lógica. Móntate”. Y cuanta el relato que el escorpión se sube al lomo de la rana. Comienzan a cruzar el río y, por supuesto, en medio de río el escorpión pica a la rana. Ambos están a punto de hundirse por tercera vez la rana no puede creer lo que ha pasado y le dice al escorpión, “Por qué hiciste eso? Estoy a punto de morir y ahogarme, pero tú también. ¿Por qué lo hiciste?” Y dijo el escorpión, “Pues, porque soy escorpión, es mi naturaleza…”.
Así que todo líder ha de entender la fábula de la rana y el escorpión. Hay pastores, y hay ovejas, y hay lobos. Y un líder prudente tiene que entender que hay lobos tan listos que han aprendido a disfrazarse de ovejas. Pero no se pierdan el argumento del gran drama de la vida que llamamos el bien y el mal. Forma parte de la prueba a la que tiene que someterse la capacidad de liderazgo.
Que tengan un increible fin de semana!
Ignacio Buzeta
